
Autor: Anónimo
Hay historias que empiezan con talentos increíbles desde temprana edad, pero hubo un inicio donde no fue así.
Marino un chico disciplinado, alto para su edad, ancho, pero con un corazón más grande. El no tuvo talento natural y siempre tuvo que luchar con las críticas, pero el jamás desistió. Todo empieza a sus 15 años. Inicia en el equipo escolar, trabajo duro y lo da todo en los entrenos. Aunque su nivel no es el mejor lo sigue intentando, trabajando desde la defensa. Pero las criticas lastimosamente tuvieron que estar presentes, sus compañeros no lo valoraban, lo desmeritaban, cuando llamaban a entrenos le decían “porque vas si ni siquiera vas a jugar”, Marino intentaba ignorar los malos comentarios, pero cobraban factura, se sentía fuera de todo lugar, quería retirarse del colegio y sus ojos se aguaban cada vez que se burlaban.
Todos los días recibía burlas por parte de sus compañeros, eran sarcásticos diciendo “eres el mejor del colegio, claramente”, “tiras magia por los pies” y Marino siempre se sentía muy mal por el sarcasmo y lo malo de la situación. Luego de mucho entrenamiento y días pesados, Intercolegiados había llegado, Marino emocionado hasta se hizo su mejor peinado para los partidos, pero…
Lo cortaron, en el equipo se suponía que se valoraba la disciplina, Marino pese a haber mostrado mejora, ni siquiera jugo el ultimo partido. Tuvo rechazo por parte de todos, hasta de la DT. Las burlas aumentaban cada día más, pero Marino tenía que seguir adelante. Así que, con un poco de dudas, decidió unirse a Patriotas FC. Él ya había asistido a convocatorias abiertas hace un año, así que la cancha era familiar, pero no quedo. El inicio fue difícil, no jugo ni un solo partido de la liga, pero el entrenador confió en el para un torneo relámpago. Jugo bien, siendo lateral y extremo izquierdo.
El siguiente año empezó a tener mas suerte, en su colegio logro conseguir mas amigos, en la primera liga del año empezó a tener mucha más titularidad. había profesor nuevo, le dio la confianza y empezó a ponerlo de defensor. Pero las criticas seguían, algunos de sus compañeros decían que no servía de nada, los otros defensores lo criticaban y se quejaban cuando el entrenador lo ponía en el 11 inicial, sobre todo al inicio de la liga. Marino quería darse por vencido y rendirse como defensor. En el colegio, Marino nunca jugaba en los descansos por miedo a ser criticado. Aunque la pasaba mejor con sus amigos, se sentía más vivo, más feliz. Aun así, a veces recibía burlas y usaban el sarcasmo para burlarse de el y en el equipo donde juega. En el salón cuando Marino mencionaba algo de su club, las burlas empezaban sarcásticamente “juega en patriotas, debe ser un crack”, Marino no ponía atención a las burlas, aunque en el fondo si le dolía aun que lo trataran así. El profesor de Patriotas les dio la oportunidad a todos de poder entrenar con la elite que sería la que juega torneos nacionales. Marino se emociono y fue a hablar con el entrenador. Fue un punto de inflexión en su carrera, Marino en su cama reflexionaba como estaba superando cada vez más su nivel.
El tiempo seguía y Marino ya había tenido su primer entreno con ellos y demostró un nivel algo similar a ellos, pero su físico no era el mejor. Aun tenia lentitud y poca agilidad.
Marino trabajaba duro, hacia su sesión individual en casa. Todos los días, veía como aumentaba su nivel y su físico mejoraba. Hasta que un día…
LA OPORTUNIDAD DE ORO LLEGO.
Le dieron la oportunidad de entrenar con la cantera 2 meses y disputar los amistosos de pretemporada y un partido oficial. Marino ese día lloro de la alegría, no obstante, no dijo nada en el colegio, solo a su mejor amiga Sarah, que vive en Bogotá y se conocieron en grado octavo cuando Marino vivía allá. Ahora su oportunidad estaba lista.
Luego de las pruebas, Marino… ¡FUE ELEGIDO!
Su temporada la empezó jugando de defensor central, pero iba mejorando cada día e iba tomando roles aparte como lateral. Los días de Marino se dividía en entrenos, aventuras locas y el colegio. Un día recibe la noticia de sus padres de que su madre gano un juego de lotería, ella siempre había soñado con ir a vivir a miami y Marino también lo deseaba con el alma. Llamo a su amiga Sarah y emocionado le conto la noticia.
Al final del año se tuvo que graduar e irse lastimosamente del colegio (y de Colombia), La despedida fue muy triste, el dio un discurso sobre no darse por vencido y seguir sus sueños.
Al llegar a Miami, Marino se puso muy triste, ya todo había acabado y jamás volvería a ver a sus amigos del colegio y a Patriotas FC, el equipo que le abrió las puertas desde 0. y tenía que empezar de nuevo, no obstante, tuvo la recomendación por parte del entrenador para el equipo universitario, lo que le facilitara un poco más ser visto.
En la universidad estudiaba psicología, mientras tanto iba probándose en varios equipos de Miami, al mismo tiempo su vida social crecía, pero también tuvo varias criticas diciendo que ya estaba muy aferrado al sueño de ser futbolista.
Las convocatorias para el equipo universitario se abrieron y Marino fue el primero en aparecer. Fue un punto de inflexión muy grande. Toda su familia lo quería ver brillar.
Fue elegido por su talento e imponente físico. Marino se sintió bienvenido en el club y fue rápidamente puesto en la titular ya que carecían de laterales, por su imponente físico y cabellera se ganó el apodo de “Gigante”.
Su fama estallo en redes sociales, y un día fue fichado por el INTER MIAMI CF.
“Gigante” apareció en las noticias como la futura promesa de Colombia. Y a sus 19 años debuto profesionalmente.

